Archivos mensuales: agosto 2005

Colombia un país acogedor a la imagen de sus niños (continuación)

Una vez que pude tomar la foto ¡era simplemente imposible de aguantarlos! Todos se arrojaron sobre mí para mirar la foto en la pantallita. Me arrodillé para que puedan ver en la pantalla y en ese momento les puedo jurar que tenia niños en todas partes. Encima, a los lados, abajo. Una energía inmensa me invadió, la alegría de vivir de esos niños era increíble. Que lastima que se pierda con el tiempo…

Como la situación era incontrolable, volteé la cámara hacia nosotros y tome esta fotografía… ¡sin comentarios!

De Cartagena, fuimos luego para Barranquilla, Santa Marta y por fin a Taganga en donde hicimos buceo. De allí, fuimos con destino a Venezuela. Es la primera vez que lamentamos no tener más tiempo que dedicar a un país. Colombia nos conquistó y no tenemos mas que un sólo deseo ¡volver! Regresaremos ciertamente al final de nuestra vuelta en Sudamérica. Sylvain “asaltado” por una multitud de colegiales ¡Qué energía!

Apertura de la Página Web Chisly.ch en español

¡Ya está! Un agradecimiento especial a Jack, Web master de www.montreux.ch y a Manolito, www.terra.es/personal9/mimedio, por haber releído y corregido los textos y las rubricas principales de nuestro sitio Internet en español.

¡¡Sin el otro, nada es posible!! Manolo a la izquierda en compañía de Sylvain, remando en el lago Pokhara en Nepal

Colombia un país acogedor a la imagen de sus niños

¿Quién lo hubiera pensado? Los colombianos forman parte de las personas más cálidas que hemos conocido. El ejemplo es la fotografía de esta noticia que habla por ella misma.

Mientras me preparaba a fotografiar a unos estudiantes jugando con una cometa, una colegiala me preguntó si la podía tomar en foto. Lo hizo con timidez pero se podía sentir su entusiasmo. Cuando le di a entender mi afirmación, ella y sus compañeritos se abalanzaron sobre mí para ser fotografiados. Estaban tan felices que pasé muchos minutos de locura intentando contenerlos con la finalidad de fotografiarlos todos juntos.

(Continuación en la siguiente noticia) Escolares de Cartagena

Cartagena sobrepasa todas las ciudades coloniales de América central

Deambulando en las calles de la vieja Cartagena y de sus murallas y con un poco de imaginación, se puede oír el sonido de los cañones. Imaginando, se puede observar a lo lejos, el navío del famoso pirata sir Francis Drake preparando su ataque final en el puerto de Cartagena. Volvemos a ser niños en cada rincón de sus calles. La importancia que esta ciudad tenía para los conquistadores españoles en esa época, ha forjado su grandeza de hoy. La Colombia moderna ha continuado manteniendo una vida cultural y artística presente en todas partes. Sobresalen la arquitectura de sus edificios, sus galerías, sus artistas ambulantes, sus danzas, la escultura de Botero… podríamos citar más cosas aún.

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Vendedor de hamacas

Rolando, el encantador propietario del restaurante “Café Colombiano” en la plaza Santo Domingo

Cartagena de Indias, la perla del Caribe

Nuestra arribada en velero a Cartagena fue más que tranquila. Tuvimos mucho tiempo para descubrir la costa cuando nos encontrábamos en el barco. En primer lugar, vimos la zona industrial y después la ciudad moderna con sus hoteles y edificios de lujo, antes de llegar por fin a la antigua Cartagena. Fue para nosotros un inmenso placer de admirar la exquisita arquitectura colonial que nos estaba esperando con sus murallas en primer plano. Qué gusto de descubrir sus habitantes que son personas amables y hospitalarias. Et sobre todo muy pocos turistas, esto debido a la mala reputación que tiene Colombia en el extranjero. No nos podemos quejar, nuestra estadía fue una de las más agradables que hayamos tenido.

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Bailarines de danza “afro”

Bailarina acompañada por un vendedor de sombreros

Riqueza en la tierra y dicha submarina

Hicimos snorkeling en los alrededores de la isla perdida que es un verdadero regalo para cualquiera que se interese en la vida submarina. Dotado de una excelente visibilidad (más de 30 metros). Ahí se encuentra un mundo único y variado con centenas de peces tropicales, corales y criaturas marinas.

Notablemente, dimos de comer a dos tiburones “Nurse Shark” que seducimos con la armazón de un pescado. Fue impresionante. Algunas de las bellezas submarinas que se pueden observar practicando snorkeling

« Nurse shark » de aproximadamente 2,50 m.

« Trunk fish » y « Fairy baslet »

« Trigger fish »

Árbol de navidad

“La isla del paraíso perdido”

Pasamos 3 días intensos en esas islas magnificas y como no existe agua dulce, no hay zancudos, ¡un sueño! Dormimos al aire libre sobre la arena y los otros viajeros en hamacas ya que 9 personas en un velero pequeñito, 24h/24h es insoportable. Afortunadamente existía esta escapatoria. Al despertar Peter subía en los cocoteros para tomar agua de coco matinal. ¡Genial! Campamento de hamacas en una isla sin nombre. Nosotros la llamamos la isla del paraíso perdido. Aquellos que la buscaban, nunca la encontraron.

El paraíso presentado en los catálogos de vacaciones se llama Archipiélago de San Blas

6:00 a.m. Nos embarcamos en el barco velero “Melody”. Una vez que estuvimos a bordo, nos presentamos con los otros seis pasajeros, todos mochileros. Martín suizo alemán, Oliver alemán, Sarah, David y Rachel ingleses y Peter de Nueva Zelanda. Luego Mark, el capitán, nos reunió para darnos a conocer las reglas y explicarnos la travesía. De hecho, 9 personas viviendo durante 5 días y medio en un pequeño velero (14.3 m.) no iba a ser cosa fácil.

El primer día navegaríamos hasta la isla principal del archipiélago de San Blas y el segundo hasta las islas más retiradas del archipiélago, para aprovechar de esta manera de la naturaleza todavía virgen de estos lugares. Permaneceríamos 3 días allí, para después continuar con la travesía final hasta Cartagena en Colombia, viaje que duraría unas 32 horas.

Durante el primer día de navegación, todos los viajeros a excepción de Sylvain, sufrieron del mal de mar. Después de 10 horas, la llegada a “El Porvenir”, lugar en donde se efectuaban los sellos de la inmigración panameña, alivió a más de uno ya que allí pasaríamos la noche. Al día siguiente pudimos admirar el mercado flotante de las indígenas “Kuna”, sociedad matriarcal. Vestidas con su traje tradicional, no nos permitieron de fotografiarlas sin pagar… Luego partimos en dirección de las islas más retiradas del archipiélago.

En aquel lugar descubrimos un espectáculo que nos dejó boquiabiertos: unas islas de cocos rodeadas de corales y mar de color turquesa. ¡Un pequeño paraíso! Y si lo es todavía es porque ningún servicio turístico conoce este lugar, solamente aquel que posee un barco velero puede ir. Puesta del sol incandescente sobre el archipiélago de San Blas

Visiones paradisíacas

¡Jamás cambiaría un bus público por uno “ejecutivo”!

Me gustaría hacer una pequeña comparación entre los transportes públicos de los países que hemos visitado. Es una manera bastante buena para demostrar como ha evolucionado la sociedad capitalista y cómo el desarrollo desecha ciertas veces la flexibilidad y el calor humano.

Para comenzar, en países como se dice relativamente “en vía de desarrollo” como por ejemplo en Asia o Centroamérica, existen vehículos que han sido usados antes en otros países desarrollados (como los buses escolares de USA) por lo tanto tienen un kilometraje alto y emiten gases contaminantes y asfixiantes. Estos buses se paran en cualquier parte en donde alguien levanta la mano, siempre una persona se encarga de recolectar el pasaje y de vez en cuando hay una tercera persona que sirve de “co-piloto” que ayuda a subir los bultos de los pasajeros, esas personas siempre están allí para darte una mano o indicarte donde bajar. Estos buses se llaman “combis” y la mayor parte del tiempo están repletos de gente, vendedores ambulantes de comida típica y bebidas preparadas en la mañana. A eso yo le llamo un “bus flexible”.

Veamos ahora el transporte en un país desarrollado. En Suiza por ejemplo, las paradas de bus se encuentran en lugares predeterminados, no existe la posibilidad de subir en cualquier lugar, el boleto de bus se compra en una máquina que se encuentra en la estación o en el mismo bus y si no tienes pequeña moneda o cambio, no puedes subir en el bus porque nadie te va a cambiar. El costo del boleto es altísimo (felizmente se tienen dos piernas para desplazarse a pie). Generalmente no se puede hablar al chofer, él está ahí solamente para conducir, asimismo la gente no se habla entre ella. Hace siglos que no existen más vendedores ambulantes que pueden subir donde quieren para vender comida o bebidas baratas. Te tienes que contentar de comprar caramelos o papitas fritas con Coca-Cola. Este ejemplo es igualmente válido en el norte y centro de México en donde no se encuentran más que trasportes de lujo de 1era clase o ejecutivos para desplazarse en largas distancias y a precios exorbitantes. No hay que sorprenderse de viajar con “5 gatos” en un bus con capacidad para más de ¡40 personas!. Es triste pero esa es la realidad del mundo moderno de hoy en día… una sola cosa positiva, contaminan menos. Un bus como esos que nos gustan… del pueblo

Panamá, su canal y su ciudad entre historia, repercusión y modernismo

En Panamá, permanecimos principalmente en la capital, luego fuimos a Colón donde se venden productos libres de impuestos (desafortunadamente todo estaba cerrado por ser sábado) y a Porto Bello desde donde nos embarcamos en un barco velero con destino a Colombia.

A pesar del contraste entre las barriadas y los rascacielos súper modernos, hay que reconocer que Panamá no es la peor de las capitales que hayamos visitado, sin embargo el calor y la humedad son intensos. Aquí la mixtura étnica es sorprendente y fascinante, todo el mundo está reunido al ritmo de la música.

Volviendo al tema de Colombia, encontramos en Panamá el medio de pasar la frontera. En efecto, ni Colombia ni Panamá se han interesado en terminar la carretera panamericana para conectar América central a América del sur. Para hacerlo hay que atravesar una selva casi impenetrable donde solamente los bandidos o guerrilleros pueden aventurarse, lo que vuelve su travesía más que peligrosa, así que la única manera de ir a Colombia es por avión o por barco. Desde hace unos años, una cierta cantidad de propietarios de barco organizan la travesía, ganándose la vida de esta manera. Además de ser un buen medio de conectar estos dos países, es la mejor manera de descubrir el archipiélago de San Blas. Es eso lo que hicimos, conocimos en Panamá City, a Mark, un capitán de velero y decidimos partir el miércoles 17 a las 6 de la mañana.

De otro lado, Sylvain fue a la esclusa de Miraflores para ver pasar los enormes barcos de carga a través del canal, les podemos decir que es impresionante. Impresionante es igualmente la cantidad de litros de agua dulce derramados durante el pasaje de cada barco: 120 millones de litros de agua dulce. Imagínense que en 2004 más de 14 mil barcos transitaron por el canal de Panamá, les dejamos hacer el cálculo de ¿cuántos litros de agua fueron vaciados? ¡Seguramente con qué alimentar a toda la América latina!

La construcción del canal es impresionante y ciertamente forma parte de las más grandes realizaciones humanas del siglo XX. El contraste pobre – rico de la ciudad de Panamá

Barco con carga llamado “Panamax”. ¡Observen la talla de los hombres al lado de este monstruo!