Archivos mensuales: noviembre 2005

San Antonio de los Cobres, pueblito andino a 3700 metros de altitud

El artículo será publicado próximamente Franco, un joven estudiante de 17 años apasionado por la mineralogía y guía en crecimiento, nos describe el ritual de la Pacha Mama.

Hijito de artesanos en el pie del viaducto.

Impresionante viaducto alto de 65 metros, elevado a unos 3786 metros de altitud. Una atracción turistica mismo si los trenes aún lo utilizan

Descubriendo la otra Argentina, la de las mesetas andinas

En Tucumán, nos volvimos a encontrar con Pierre-Alain para pasar el fin de su estadía en Argentina. Fuimos juntos hasta Salta y allí descubrimos a la Argentina andina. Aquí se terminaron el dejito acentuado y cantado y la rica carne de la Pampa. Las planicies y los campos que se pierden en el horizonte dieron lugar a las montañas de mil colores.

Pierre-Alain rentó un auto y nos invitó a dar una vuelta a través de los Andes argentinos. Sobre una carretera de piedras, hemos circulamos hasta un pueblo llamado Cachi. La ruta pedregosa nos llevó a través de montanas rocosas de colores rojizos, ocres, grises, verdes petróleo, negros. Una paleta de colores que nos sedujo y nos obligó a detenernos en muchas ocasiones para admirar aquellos magníficos paisajes.

Subiendo hasta 4200 metros y bajo una lluvia de granizo, pasamos de 28 grados partiendo de Salta, a 8.5 grados durante la lluvia. Luego pasamos a lo largo de la interminable línea recta del Camino del Inca, rodeada por un desierto lleno de miles de cactus.

Por la tarde, llegamos a Cachi, un pueblito andino cercano a un cementerio colorido de flores (los cementerios en los Andes se sitúan siempre en altura, así las almas están más cercanas al cielo… creencias… fábulas) y de una pista de aterrizaje salida de ninguna parte!

Al día siguiente partimos para San Antonio de los Cobres. Arriba: Vista sobre las puntas nevadas del Nevado de Cachi”

Paisaje de mil contrastes y colores del valle de Humahuaca

Abajo: Señal advirtiendo el paso de llamas

Paisaje alucinante de las “Grandes Salinas” (desierto de sal)”

La popularidad de Bush en América latina

Bush ¿demonio o demonio? Al igual que Ronald Reagan, este personaje terminará ciertamente en el infierno según la iconografía cristiana.

Más allá de cualquier consideración, el presidente de los Estados Unidos es un adefesio para los pueblos latinoamericanos y esto con razón. Si la política interior de su gobierno es quizás digna de elogio de parte de su pueblo, su política exterior es egoísta y de carácter imperialista. Para ellos, es imprescindible hacer funcionar a todo precio, la máquina del consumo interno, mismo si esto perjudica al resto del mundo.

Es evidente, George Bush es una persona no grata y mismo si la gente protesta, ¡él continua haciendo lo que quiere y cuando quiere…! La muestra es que vino a Mar de Plata con motivo de la “Cumbre de las Américas” y se fue sin ningún remordimiento. Deberíamos preguntarnos cómo podríamos proceder como “Ciudadanos del Mundo” que somos, ante una entidad política abusiva como ésta. Cartel en una de las calles de la segunda principal ciudad del país, Córdoba, en vista de la venida de George Bush el 4 de noviembre

Rosario, cuna de la bandera y del Che Guevara

Tras las huellas del Che, quisimos descubrir el lugar que lo vio nacer, una bella residencia de comienzos de siglo. De igual manera, nos impregnamos de las buenas vibraciones del lugar en el cual se le rinde homenaje.

Luego, visitamos el monumento a la bandera. Se trata de una torre que culmina a 70 metros desde la cual la vista sobre la ciudad y el río Paraná es impresionante. Los balcones de la torre están rodeados de barrotes metálicos como consecuencia de la derrota en la Guerra de las Malvinas entre el Reino Unido y Argentina. A saber, varios soldados desorientados, optaron por suicidarse arrojándose al vacío. nacido a algunas calles detrás de esta.”

Cita en Rosario con lo mejor de Argentina: ¡Su gente!

Luciano, nuestro anfitrión en Rosario

Los miembros de Hospitality Club con los cuales pasamos agradables momentos. A la izquierda, de abajo para arriba: Kike, Lorena y Sylvain

A la derecha, de abajo para arriba: Luciano, Luis y Monica En Rosario descubrimos la hospitalidad argentina, ya que en Buenos Aires preferimos optar por un hotel con el fin de poder aprovechar plenamente de la venida de Pierre-Alain, un ex colega de Sylvain.

En Rosario conocimos sucesivamente a Luís, ingeniero civil, Luciano, ingeniero del medio ambiente, Lorena, estudiante de marketing y Juan José, artista.

Luís es un verdadero “motor”: Dinámico, unificador, jovial

. Este “Ciudadano del mundo” como a él le gusta describirse, nos proporcionó este encuentro enriquecedor. Mismo si pasamos momentos extraordinarios y particularmente cargados de emoción en Buenos Aires, aun no habíamos percibido el por qué de la mala reputación que los argentinos tienen en el extranjero, respectivamente en América latina.

He aquí nuestro punto de vista. Las diferentes experiencias vividas en Argentina, nos mostraron personas abiertas, educadas y calurosas. Sin embargo, creemos conocer la fuente de esta mala reputación. En el barco que nos llevó de Buenos Aires a Colonia en Uruguay, constatamos que algunos turistas argentinos de cierta edad, se comportaban de manera arrogante y abusiva (mismo hacia nosotros). Parece que se trata de algunos porteños (habitante de Buenos Aires). Son ese tipo de individuos que malogran la reputación de todo un pueblo y les aseguramos que estas personas son solo una minoría. Por lo tanto ¡Al diablo los prejuicios y más bien vengan a visitar masivamente este país maravilloso!

Famoso es igualmente su acento. De los lugares que visitamos les podemos asegurar que el más bonito es el de Rosario. Al mismo tiempo cantado y divertido con sus interjecciones como por ejemplo “che”. Personalmente, preferimos el agradable acento de los rosarinos.

Pero volvamos a Rosario y a nuestro primer encuentro con nuestros anfitriones. No es necesario decir que rapidito nos olvidamos del cansancio sucesivo que nos provocaron el barco y el bus. Porque en Argentina, que sea domingo o no, sales a comer a las 22h00 y luego te vas a la disco como a la 1 de la madrugada, y mismo si tienes que trabajar al día siguiente. Los argentinos son unos nocherniegos y aquello no nos disgustó ¡hacia mucho tiempo que no íbamos a bailar!

Como consecuencia de la caída del peso argentino, los precios son irrisorios. Imagínense, comprar un cubalibre en una discoteca, ahora es posible. Además aquí no se siente la agresividad que reina actualmente en Europa en los lugares nocturnos. En esta discoteca de Rosario había una ligera seguridad y gente que viene aquí solamente para divertirse en un ambiente como el que existía en Suiza a fines del 80 y principios del 90.

Al día siguiente, Luciano, quien nos brindó amablemente hospedaje, nos hizo visitar algunos puntos de interés de Rosario: La plaza “Che Guevara”, el Monumento a la Bandera y las orillas del río Paraná. Conversamos sobre economía, política, cultura en general, la gente y hasta de música. Este joven rosarino de 23 años lleno de vitalidad y de proyectos para el futuro, termina sus estudios de ingeniería ambiental y al mismo tiempo es empresario. Luciano forma parte de aquellas personas que como consecuencia de la caída del peso, tratan de implantar una nueva economía industrial argentina.

En la noche, volvimos a salir con el grupo HC. Kike se reunió junto con nosotros mientras que Juan José no pudo venir.

Colonia, pintoresca y graciosa

Su nombre completo es Colonia del Sacramento. Es una pequeña ciudad colonial a orillas del Río de la Plata que conserva callejuelas centenarias, monumentos coloniales típicos de arquitectura española y portuguesa.

El encanto de esta ciudad es más vistoso cuando los locales y los turistas argentinos se pasean durante la puesta del sol con sus termos y su mate (infusión de hierbas que se bebe en un recipiente típico de metal o cerámica, que incluye un sorbete metálico integrado a la taza). La típica calle de arquitectura colonial portuguesa Calle de los Suspiros”

Montevideo y su arquitectura, un jardín histórico de estilo

Montevideo, pequeño jardín histórico. El centro de la ciudad está compuesto por espaciosos edificios de estilo barroco, neoclásico, moderno, etc. o sencillamente una mixtura de diferentes estilos.

¿Se puede desear algo mejor que visitar una capital altamente arquitectural en compañía de un arquitecto? Creemos que no. De hecho, deambulamos en Montevideo con Gerardo, un arquitecto que conocimos durante nuestro pasaje en Tulum, México. Gracias Gerardo por tu gentileza.

Montevideo es igualmente la ciudad donde se produjo el primer Mundial de fútbol en 1930. El estadio “Centenario” que encierra un museo y un mirador dominante en toda la cuidad, es un verdadero guardián de la historia del fútbol. Durante la visita del estadio, mientras atraviesas el túnel se puede experimentar el sentimiento que un jugador debe sentir cuando llega al campo de juego. En unos instantes, te sientes sumergido por los gritos de los hinchas y una especie de energía te invade y te transporta más allá de tus fuerzas físicas y mentales… ¡Habrás vivido la magia del fútbol! Empleados de limpieza y recuperación de cartones y papeles en Montevideo

Estadio del Centenario en el cual se produjo en primer Mundial de fútbol

Palacio Salvio, con sus 26 pisos fue en la época de su construcción, el edificio más alto de Sudamérica

Encuentro con Antonio: una bella lección de la vida

De Buenos Aires, fuimos en barco a Uruguay, y para esto, atravesamos el Río de la Plata hasta llegar a la ciudad de Colonia del Sacramento y después Montevideo en bus.

Al igual que en Paraguay y Argentina, los paisajes uruguayos son planicies inmensas de pasto, vacas, vacas y más vacas.

En Montevideo, fuimos recibidos por Antonio quien nos brindó una enseñanza. Antonio tiene todo: una carrera profesional con éxito, un bello departamento, una familia unida y amigos que lo rodean. A pesar de ello, Antonio gusta compartir su experiencia y su logro con los otros, modestamente. Altruista, Antonio está convencido de que esta manera de actuar nos enriquece los unos a los otros. Antonio, Monica y Sylvain en Montevideo