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Emanuela, dulzura y quietud de una joven de Bahía

En Salvador conocimos a Emanuela, también amiga de Neuza (a quien conocimos en India en noviembre 2004 durante nuestro viaje en Asia). Después de 3 días en casa de Lucas fuimos a casa de Emanuela quien vive con su novio Neto en un confortable apartamento. Ella es estudiante en la facultad de enfermería y Neto militar de carrera y al mismo tiempo estudiante de educación física.

El primer día, pasamos una amena tarde en compañía de Emanuela y de su tía Tieta. Junto con ellas descubrimos muchos lugares interesantes en las afueras del centro de Salvador, entre ellos la iglesia Bonfim, Montserrat, Mercado Modelo, Solar de Unhao y el farol da Barra. Además en Salvador, siempre se podrán apreciar grupos de “Capoeira” mostrando mediante la danza su arte marcial.

De otro lado, con ella y su novio Neto, visitamos Dique do Tororo (una laguna con estatuas de dioses africanos), la Lagoa do Abaeté (playa de arena blanca y lagunas) y el centro comercial Aeroclub en el que asistimos a demostraciones de Forro-Lambada. ¡Genial!

Comimos el famoso churrasco brasilero acompañado de frijoles, arroz y harina ¡una delicia! Y después del almuerzo dimos un paseo a lo largo de la playa de Jardim de Alah en donde se producía la final del mundial de Voley de playa.

Salvador posee muchos puntos interesantes y descubrirlos con sus habitantes es un sueño. ¡GRACIAS a Emanuela y Neto por hacerlo realidad! Emanuela, Neto y su gatita Cristal

Salvador de Bahía, construido por los esclavos y patrimonio de la humanidad (UNESCO)

Lastimosamente, la esclavitud habrá servido para construir los sitios clasificados como patrimonio mundial de la humanidad como por ejemplo las Pirámides en Egipto, el Taj Mahal en India, Salvador de Bahía en Brasil, etc.

Antigua capital de Brasil, Salvador es la cuna de las tradiciones culinarias, religiosas y musicales de gran notoriedad mundial. Por eso, la visita de esta ciudad es indispensable.

En Salvador se encuentra Pelourinho, una de los más importantes arquitecturas de estilo barroco del hemisferio sur, clasificado por UNESCO. Comprende notablemente la iglesia “Rosario dos Pretos” (Rosario de los negros…) construida por los esclavos en el siglo XVIII. Calles de Pelourinho en Salvador

Salvador de Bahía, Lucas y sus abuelitos

En Salvador nos esperaba Lucas, un joven de 24 años que vive con sus abuelos. Ellos nos recibieron de maravilla. Su abuelo de 82 años nos mostró con orgullo las recompensas y premios de sus numerosos años de servicio, todavía trabaja y acaba de cumplir el año pasado 50 años de labor en el “Hotel Tropical”, un hotel de lujo en Salvador.

Con Lucas, vimos cuán difícil es de encontrar un trabajo sin ser recomendado. Afortunadamente Lucas fue ayudado por un senador para obtener su primer trabajo como técnico en computación, un trabajo que le brinda sustento más que satisfacción, aquí trabajar solamente significa sobrevivir. Muchos sueñan de “el dorado” que es Europa o Estados Unidos, nos preguntamos cómo es posible que existan personas desdichadas teniendo la suerte de vivir en este “el dorado”.

Lucas nos prestó su cuarto y su cama mientras que él dormía sobre un colchón en la habitación que servía de sala, comedor y corredor. Otra jovencita danesa también estaba en su casa, ella también dormía en la sala- comedor. Era como una invasión. Admiramos a Lucas y a sus abuelitos por acoger a cualquier extranjero que precisa de hospitalidad. Eso demuestra que uno siempre se puede acomodar mismo si se vive modestamente. ¡Bravo! Compartir es la más bella lección que ellos nos regalaron.

Aquí también comimos deliciosas especialidades que su tía cocinaba especialmente par nosotros. Entre ellas la famosa “Feijoada” y “Carne do sol”. Lucas y sus abuelos

Tarde peruana en Natal: Vera y Mary

En Natal conocimos también a Veracilda, una amiga de nuestra amiga Neuza (a quien conocimos en India en noviembre 2004 durante nuestro viaje en Asia). Con Vera, nos encontramos para tomar una bebida. Ella vino a buscarnos en su carro junto a su amiga Mary. Es durante el camino para ir al centro mientras nos presentábamos, que nos dimos con la grata sorpresa que Monica y Mary vienen del mismo departamento en Perú, es decir de Piura. ¡Indudablemente el mundo es pequeño! Inútil es decirles que la noche fue atrozmente encantadora y corta para intercambiar con esas dos bellas personas. Por esa razón mientras que ya habíamos concluido de partir al día siguiente para Pipa, una pequeña región balnearia del sur de Natal decidimos de volver a Natal para pasar más tiempo en compañía de Vera y Mary.

Después de nadar con los delfines del mar de Pipa (¡En serio! ¡No es mentira!), volvimos a la ciudad de Natal en donde nos esperaban Vera y Mary. Mary nos invitó a su casa para pasar una tarde peruana aprovechando que era el “Día de los Niños” (uno de los numerosos feriados brasileros). Su esposo Lucho, así como sus tres hijos Antonio, Luís y Diego nos brindaron una cálida bienvenida. Celebramos igualmente el cumpleaños de Vania, una amiga de la familia.

En el menú: “Ceviche” “Causa rellena” y “Arroz con pollo”. Era la primera vez desde nuestra partida en agosto del 2004 que comíamos de nuevo platos peruanos. Pasamos una linda tarde conversando sobre Brasil, Perú y América latina en general. Después del almuerzo, tratamos de aprender algunos pasos de danza al ritmo del “Forro” el estilo musical de Natal. ¡Gracias a ellos por esos dichosos momentos!

En Brasil no logramos respetar los plazos de nuestro itinerario de viaje, algunas veces hasta cambiamos de opinión varias veces en el mismo día. Es imposible saber de antemano a donde vamos a ir. “Carpe Diem” ¿Les inspira algo? ¡Qué libertad!

De otro lado, es interesante el hecho de estar a la escucha de lo que nos cuentan nuestros semejantes, de ese modo comprendemos mejor lo que pasa en su vida cotidiana y en la sociedad. Por ejemplo, Vera nos explicó que ella debe cambiar de ruta regularmente para acudir a su trabajo. El hecho que ella trabaje en un banco aumenta las probabilidades de ser un blanco potencial para los bandidos. El mismo banco da cursos a sus empleados para garantizar su seguridad personal. Esa es la realidad en Brasil. De izquierda a derecha arriba: Antonio, Vania, Chi, Lucho

De izquierda a derecha abajo: Mary, la prima de Vania, Vera con Diego, Sylvain y Luís

Tapioca y Feijoada de Natal

Cómo no evocar nuestra estadía en Natal sin mencionar a la mamá de Carol. Como nuestro portugués estaba aún en sus inicios, nos hemos comunicado de manera bastante básica lo cual no nos causó muchos problemas puesto que los brasileños utilizan mucho los gestos en su habitual manera de expresarse.

Ella nos cocinaba en abundancia, deliciosos platos típicos como por ejemplo el famoso “Tapioca” al natural o mixto, “Cuscus” y el pan nuestro de cada día o “Feijoada” (una especie de menestra).

Para nosotros es realmente una dicha de poder cohabitar con la gente local y además de eso experimentar las comidas locales preparadas por una madre de familia. La palabra “GRACIAS” es ciertamente demasiado poco para expresar el agradable sentimiento que nos llena día a día en este enorme… BRASIL. De izquierda a derecha: el compañero de la mamá de Carol, la mamá de Carol, Chi y Sylvain

En Buggy (4×4) sobre las dunas de Genipabu ¿Con o sin emoción???

En compañía de Carol y de su primo Sebastião visitamos la playa de Natal, el fuerte “Forte dos Reis Magos” y las dunas de Genipabu.

Antes de atravesar el brazo de mar que conecta Natal a Genipabu, contratamos a un “buguero” (conductor de todo-terreno o 4×4). El trayecto hacia las dunas de arena de Genipabu fue casi idéntico al de Lencois de Marenhenses, es decir lleno de emoción y vértigo. Todos juntos nos subimos en el pequeño vehículo del chofer-guía-animador el cual gustaba mucho satisfacer a sus clientes. Durante más de una hora hemos sido literalmente zarandeados y sacudidos en todos los ángulos y direcciones posibles sobre las dunas de arena de Genipabu. ¡Alucinante! .

Una vez llegados “sanos y salvos” a la playa de Genipabu, Sylvain experimentó el surfing sobre arena lo cual no lo convenció mucho ya que parecía más una atracción turística que deporte de deslizamiento. De izquierda a derecha: Carol, Chi, el “buguero” y Sebastião

Natal, su eterno verano y la hermosa sonrisa de Carol

Después de 36 horas de bus… por fin llegamos a la ciudad de Natal en donde nos esperaba Carol con su enamorado Fabio. Nos vinieron a buscar al Terminal de ómnibus y fuimos juntos a casa de ella. Carol es licenciada en marketing y trabaja como recepcionista en uno de los numerosos hoteles de la ciudad. La vida en Brasil es una lucha cotidiana, no existen muchas fuentes de trabajo para una población considerablemente grande y la educación superior no permite forzosamente de encontrar un empleo adecuado. Carol en una laguna de las dunas de Genipabu

Lençois, entre dunas y lagunas de agua pura y cristalina

Caminamos durante media hora a través de ese bello paisaje antes de llegar a una laguna de peces. Esta estaba todavía llena de agua y de pececillos a pesar de estar en temporada seca. Nos hemos bañado y descansamos por una hora.

Luego retornamos hacia la jeep durante la puesta del sol sobre las dunas. El regreso al pueblo en camioneta fue igualmente bien removido ¡como para hacernos volver a la realidad! Dunas y lagunas… ¡sin comentarios!

Las maravillosas dunas del parque nacional de Lençois Marenhenses

Después de Belem, comenzaríamos nuestros numerosos y largos trayectos en bus a través de Brasil… Comenzamos con un “pequeño” recorrido de Belem a Sao Luís de trece horas de ruta. Una vez en Sao Luís continuamos con 3 horas más de taxi colectivo para llegar a Barreirinhas, un pueblito desde el cual las expediciones salían para las dunas de Lençois Maranhenses.

Al día siguiente, tomamos una camioneta Jeep para ir a las dunas. La parte trasera del vehículo estaba compuesta por asientos al aire libre. Nueve jovencitas del sur de Brasil de unos veintitantos años llenas de alegría y energía nos acompañaban en la jeep. Nos preguntamos por qué las partes metálicas de la camioneta estaban protegidas con un material especial. No pasó mucho tiempo antes que comprendiéramos el por qué. Las muchachas ciertamente habían solicitado el viaje con “emoción” por lo que el recorrido hacia las dunas fue más que sacudido. La jeep circuló a toda máquina sobre la arena fina en un paisaje casi desértico.

Parecía que este viaje removido servía para desconectarnos del mundo existente antes de llegar al paraíso. Mismo si la temporada alta estaba en su final (abril a septiembre), el espectáculo de las dunas de arena blanquísima y fina fue admirable.

Continuación en el siguiente articulo. Las dunas durante el atardecer…